La vida en la Tierra, así como nuestro sistema solar podría desaparecer en un instante en presencia de TON 618, uno de los mayores agujeros negros detectados por la ciencia. Se trata de una región del espacio tan colosal que, para poder dar una dimensión de su tamaño, hay que decir que representa una masa equivalente a 66,000 millones de veces la de nuestro Sol.
Es precisamente por ese tamaño que si estuviera a una distancia relativamente pequeña podría devorar todo el sistema solar.
Por suerte este agujero negro, cuya existencia aún no ha podido ser confirmada por la NASA, se encuentra a 10,400 millones de años luz de nuestro planeta, por lo que puede decirse que la Tierre se encuentra a salvo de él.
Debido a su tamaño el TON 618 se encuentra dentro de una categoría que se conoce como agujeros negros supermasivos que son un peligro para todo lo que se encuentra a su alrededor debido a las fuerzas de atracción que puede ejercer sobre ellos.
Algo que pocos conocen es que los agujeros negros pueden destruir con facilidad un planeta que se encuentra a una larga distancia, incluso sin tener que atraerlos utilizando su gravedad. Esto es posible debido a que los agujeros negros son capaces de expulsar chorros de energía que en algunos casos pueden llegar a viajar distancias de varios cientos de miles de años luz.
Una de las razones por las que los científicos aún no han podido comprobar su existencia es debido al hecho de que identificar un agujero negro es una tarea sumamente compleja. No obstante, estos han logrado estimar su tamaño tomando en cuenta lo que, si bien es imposible mirar directamente hacia un agujero negro y reconocerlo, si es posible observar la presencia de luz que lo rodea y que se encuentra en lo que se conoce como el horizonte de sucesos.
Pese a todo esto, los científicos afirman que la Tierra se encuentra a salvo de las fuerzas de atracción de todos estos agujeros negros. Afirman que incluso Sagitario A, el agujero negro más cercanos a nuestro planeta ubicado a 25,640 millones de años luz no dispone de la suficiente fuerza de atracción para poder afectar la órbita de la Tierra.
Historia
Como los cuásares no fueron reconocidos hasta 1963, la naturaleza de este objeto era desconocida en el momento de su descubrimiento en 1957, cuando se estaban estudiando estrellas azules tenues (sobre todo enanas blancas) que se encontraban fuera del plano de la Vía Láctea. En placas fotográficas hechas con el telescopio Schmidt de 0,7 m en el Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla, en México, aparecía «decididamente violeta» y fue clasificado como el número 618 en el catálogo de Tonantzintla.
En 1970, un rastreo de radio en Bolonia descubrió una emisión de radio de TON 618, indicando que era un cuásar. Marie-Helene Ulrich después obtuvo el espectro óptico de TON 618 en el Observatorio McDonald, el cual mostró líneas espectrales típicas de un cuásar. Gracias al corrimiento al rojo de las líneas, Ulrich dedujo que TON 618 se encontraba muy lejos, y que era uno de los cuásares más luminosos conocidos.
| TON 618 | ||
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| [VER IMAGEN] | ||
| Constelación | Canes Venatici y Coma Berenices | |
| Ascensión recta (α) | 12h 28m 24,9s | |
| Declinación | +31° 28′ 38 | |
| Corrimiento al rojo | 2,219 | |
| Distancia en al | 1,04 x 1010 al | |
| Magnitud aparente | 15,9 | |
| Notas | Cuásar superluminoso, el Agujero negro más grande conocido | |
| Otras designaciones | FBQS J122824.9+31283, B2 1225+31, B2 1225+317, 7C 1225+3145 | |



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